domingo, 17 de diciembre de 2017

Chile. Gana abstención y Piñera es presidente

Andrés Figueroa Cornejo 

Nuevamente triunfó la abstención en las elecciones presidenciales 2017 con más de un 50 % de personas habilitadas para sufragar que no lo hicieron. Chile reafirma su liderazgo de menor participación electoral en América Latina, y segundo en el mundo luego de Madagascar.

De acuerdo al último informe emitido por el Servicio Electoral de Chile, Servel, escrutado el 92 % de los votos, sólo 6.325.858 de un universo de 14.308.151, sufragaron. Esto es, un 44 %. De la minoría que votó, un 54.5 % se inclinó por el candidato liberal ortodoxo en lo económico y ultra conservador en el campo 'valórico', y ya presidente en el período 2010-2014, Sebastián Piñera Echeñique. Sólo un 45.5 % de la minoría lo hizo por el candidato de Nueva Mayoría (ex Concertación), Alejandro Guillier Álvarez.

Sebastián Piñera, hermano de José Piñera, uno de los más acérrimos colaboradores civiles de la tiranía de Augusto Pinochet, no solamente es uno de los individuos más ricos de Chile y el planeta (con una fortuna 'oficial y legalizada' cifrada en más de 2 mil millones de dólares, según la revista Forbes), sino que se encuentra directamente comprometido con delitos de corrupción bancaria, financiera, dineros en paraísos fiscales y colusión corporativa, entre otros ilícitos.

Republicanos y demócratas

El Estado chileno, vanguardia y ejemplo capitalista mundial de las estrategias políticas antipopulares, de los llamados ajustes estructurales y de la guerra en contra de cualquier opresión social organizada que se exprese como disidencia activa, cuenta con un sistema político institucional similar al de los EEUU de Norteamérica. En otras palabras, Sebastián Piñera encarna al Partido Republicano, mientras que Alejandro Guillier, el social liberalismo del Partido Demócrata. Un duopolio de matices invisibles que ha administrado y profundizado los intereses y la dictadura del capital desde el 11 de septiembre de 1973, siendo continuidad intensificada desde 1990 de las transformaciones orgánicas impuestas mediante la violencia criminal de la tiranía pinochetista a lo largo de sus 17 años.

El problema no es la votación voluntaria

Llamada casta o clase política (por su impermeabilidad y constitución estructural como grupo de interés específico), una y otra componenda en el Ejecutivo, aparentando 'cambios' a los que muy pocos dan crédito, se han turnado para beneficio del capital sobre todo en sus momentos financieros y extractivistas. Humanidad y naturaleza, explotación y expoliación, son las dimensiones que han pagado los costos de una lucha feroz y sin tregua ante los intereses de las y los trabajadores y los pueblos (mestizos e indígenas).

En Chile no se trata únicamente de la hegemonía, aún sin contrapesos, de un régimen nepotista e incestuoso. Los asalariados y populares del país deben hacer frente a un tutelaje civilizatorio que ha convertido todas las relaciones sociales en valor de cambio y mercancía. Asimismo, en el país se presentan desde las más brutales hasta las más sofisticadas formas y estrategias de alienación y disciplinamiento social. Esto es, la reproducción simbólica incesante de la espectacularización y el fetiche de la mercancía, manifestadas en las familias, los colegios, el trabajo, los medios masivos de comunicación, las tecnologías, el modo de la organización urbanística, la relación campo / ciudad, la deidificación de la propiedad privada, y la cultura en general.

Por la mañana del 17 de diciembre de 2017, antes de conocerse el resultado electoral, la actual presidenta Michelle Bachelet, quien debe abandonar La Moneda en marzo de 2018, señaló estar arrepentida de haber aprobado el voto voluntario y la inscripción automática. Nuevamente la derrota de la Nueva mayoría sería responsabilidad "del sillón de don Otto". Bachelet para intentar explicar la crisis de la democracia representativa y antipopular chilena, sólo establece como variable determinante la implementación del voto voluntario y la inscripción automática. O sea, tal cual las consideraciones clásicas de la oligarquía histórica de Chile, la inmensa mayoría de la sociedad es catalogada como “inmadura e ignorante” a la hora de votar por los mismos candidatos y programas desde hace 27 años, impuestos por arriba y sin ninguna participación popular. Bachelet no quiere reconocer que los pueblos en Chile simplemente no van a votar porque después de cada elección no cambia en nada su vida concreta. Y tampoco la mandataria da cuenta del fenómeno de la corrupción que recorre prácticamente todas las instituciones del país. Al parecer, a Bachelet sólo le molesta “lo feo que se ve” Chile ante el contexto internacional.

En fin. Mientras se escribe atropelladamente la presente nota, para las y los empobrecidos, los asalariados, la autodenominada "clase media", los endeudados, los indígenas, las antipatriarcales, los jóvenes sin porvenir, el ambientalismo consecuente, la vejez en la miseria, la disidencia sexual y los pueblos sin derechos sociales que habitan Chile, tendremos que continuar bregando, como desde hace tanto, para volvernos una sola mano. Porque la mano reunida es la condición necesaria del puño blindado capaz de destruir el zapato del amo y superar un modo de existencia inhumano.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Chile. Trabajadores del gas se van a la huelga con un 97 % de aprobación para luchar

Andrés Figueroa Cornejo 

Por primera vez en los 161 años de existencia de Gasco que los empleados toman la principal medida de fuerza con que cuentan los asalariados del mundo para conquistar sus derechos. Por su parte, la empresa utiliza una batería de prácticas antisindicales para atemorizar sin éxito a los trabajadores, entre ellas, el despido masivo.

El viernes 7 de diciembre, históricamente, un 97 % de las trabajadoras y trabajadores de la principal empresa de gas que opera en Chile, Gasco GLP (Gas Licuado de Petróleo), aprobó la huelga y rechazó la última oferta de la firma. Es primera vez en los 161 años de vida de la compañía que los asalariados toman la decisión de recurrir a la única herramienta con la que cuentan para mejorar su magro salario y las condiciones laborales en las que se desempeñan, toda vez que la oferta empresarial se limitó a la puesta al día de la inflación oficial (0,7 %).

La inflación o Índice de Precios al Consumidor (IPC) consiste en una encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre la variación mensual de precios de una canasta de productos y servicios. Sin embargo, en la realidad el IPC no da cuenta del alza constante del costo de la vida, y menos se refleja en el precio de los salarios. Esta es una de las causas por las cuales la población chilena es la más endeudada y morosa de América Latina. Como al trabajador no le alcanza para llegar a fin de mes, entonces se ve obligado a endeudarse con el sistema financiero para adquirir los bienes de primera necesidad, como la alimentación, el transporte, la salud, la vivienda y la educación.

Siempre hay una primera vez

En sus 161 años de existencia, el grupo Pérez-Cruz, propietario de Gasco GLP, jamás había enfrentado una huelga, hoy resultado de la disconformidad y el hartazgo de los empleados ante los bajos salarios. Si bien la firma es la número uno en el rubro de la industria gasífera en el país andino, existe una poderosa competencia que puede sacar dividendos del conflicto. Por otra parte, Gasco GLP, según su propia contabilidad, obtuvo en el 2016 un EBITDA, o utilidades que quedan “para el bolsillo”, de $ 8.348.000.000 de pesos (13 millones de dólares). Pero para los trabajadores, “no alcanza”.

El castigo empresarial sólo ha fortalecido a los trabajadores

El proceso de negociación entre el sindicato y Gasco GLP ha estado marcado por las represalias en contra de los empleados. El mismo día en que el sindicato celebró la asamblea para dar a conocer la última oferta ofrecida, la empresa despidió a casi 30 trabajadores con el claro objetivo de amedrentar a los socios de la organización. Fue así que el 6 de diciembre pasado, la gerencia de Recursos Humanos de una de las reparticiones de la compañía, “llevó engañados a una supuesta ‘reunión de trabajo’ a los funcionarios. Pero la ‘reunión de trabajo’ no fue más que una trampa antisindical. Uno por uno los trabajadores, que obtienen por su trabajo el sueldo mínimo (413 dólares), debieron encarar a un irregular equipo empresarial, donde se les notificó en ese mismo instante que estaban despedidos y que debían firmar el finiquito. Sin acordarlo previamente, los empleados no firmaron nada y junto a la directiva sindical acudieron a la Inspección del Trabajo a entablar una demanda colectiva en contra de la empresa”. El personal despedido luego de cinco años de trabajo, acusó a la firma de la vulneración de sus derechos mínimos, “de abuso de poder y de atropello a la dignidad y respeto que nos merecemos como personas”. Una de las trabajadoras resumió el hecho, indicando que “fuimos tratadas como un grupo de corderitos camino al matadero”.

No obstante, los socios del sindicato en vez de atemorizarse por la acción de la empresa, cobraron más coraje y decisión de luchar por sus derechos. “Si la empresa nos quería meter miedo con los despidos de los compañeros, le salió el tiro por la culata. Ahora conocemos mejor con qué tipo de gente tratamos. Y también sabemos cuánto más valor tiene nuestra condición humana y de trabajadores comparado con su violencia y crueldad”, expresó uno de los empleados con más de una década vendiendo su fuerza de trabajo a la gasífera.

Como si fuera poco, y a modo de castigo, la firma no ha cancelado el sueldo de la presidenta del sindicato, Solange Bustos, desde hace tres meses.

Con estas conductas, la empresa no ha logrado más que acumular demandas legales por prácticas antisindicales en los Tribunales del Trabajo.

De todos modos, no resulta extraño el comportamiento de la compañía, toda vez que el principal asesor legal de la empresa, el abogado Ricardo Canales Undurraga, fue Subsecretario del Ministerio del Trabajo y Previsión Social entre 1983 -84, en plena dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Todo por ganar

La votación de prácticamente el 100 % de los socios del sindicato a favor de la huelga histórica en Gasco GLP, de acuerdo a la ley laboral chilena, debe ser refrendada legalmente por la Dirección del Trabajo el 11 de diciembre. Si la empresa no solicita “los buenos oficios” para ofrecer aumentos salariales y mejores condiciones laborales al sindicato, los trabajadores pueden efectivizar la huelga inmediatamente.

Contacto dirigentes: +56 9 7764 7045 / +56 9 4438 9828

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Chile. Trabajadores v/s principal compañía de gas: La lucha por el derecho a huelga

Andrés Figueroa Cornejo 

Las empresas Gasco S.A., líder de la industria gasífera en Chile, obtuvo en el 2016 un EBITDA, o utilidades que quedan “para el bolsillo”, de $ 8.348.000.000 de pesos (USD 13.189.840), según la propia memoria anual de la compañía. La entidad aumentó notablemente sus ganancias respecto de años anteriores. Sin embargo, a los trabajadores sólo se les ofreció el reajuste de la inflación, aprovechándose de la prohibición de la huelga que supone para la legislación actual el rubro del gas.

Como Gasco S.A. es calificada de “empresa estratégica” por la ley, sus trabajadores carecen de derecho a huelga y para mejorar sus salarios y condiciones laborales únicamente cuentan con la figura del “arbitraje”. Haciendo uso de ello, el Sindicato Interempresas de los Trabajadores del Gas negoció con la firma sus reivindicaciones durante 45 días, inaugurando ese procedimiento de la Reforma Laboral en Santiago, capital del país andino. El proceso venció el reciente 17 de noviembre de 2017, sin llegar a ningún acuerdo. ¿Por qué? Debido a que Gasco S.A. se limitó a ofertar el reajuste de la inflación o Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuyos números en ningún caso reflejan el alza del costo de la vida en el país, ni menos tienen que ver con las estratosféricas utilidades declaradas por la propia empresa. De igual forma, la compañía, pretendiendo eliminar los beneficios de los trabajadores ganados durante sus 161 años de vida, y contraviniendo la nueva Reforma Laboral que asegura las condiciones del contrato anterior, recurrió a los Tribunales del Trabajo con el objetivo de impedir la negociación colectiva reglada con el sindicato.

Cuestión de codicia

A pesar de las ganancias siderales de Gasco S.A., la codicia con que la empresa suele obrar en contra de sus denominados “colaboradores”, la hizo optar por un arbitraje forzoso antes que negociar directamente con los trabajadores mediante el directorio sindical. De esta modo, eligió gastar recursos en un millonario staff de abogados con el fin de no invertir en mejoras para los trabajadores. ¿Es un mal precedente que los asalariados lleguen a tener una vida más digna? ¿Trabajarán más y mejor los empleados si no prosperan sus condiciones de existencia? ¿Será más fácil para los trabajadores “ponerse la camiseta” de Gasco S.A. con una conducta empresarial mezquina?

Persecución sindical

Por otro lado y como estrategia para debilitar psíquica, moral y anímicamente a la directiva sindical, desde hace tres meses que la Corporación de Bienestar de los Trabajadores del Gas (COBEGAS), afectando a la Presidenta del Sindicato y de la Federación del Gas, Solange Bustos, no ha cancelado sus horas de labor sindical, cuyo pago es un derecho que dictamina la ley.

Debido a la flagrante violación de derechos, la Directiva Sindical interpuso una demanda en contra de la empresa en la Inspección del Trabajo. Esa institución estatal realizó una fiscalización al respecto, luego de la cual dictaminó como una ilegalidad del empleador el no pago de la remuneración íntegra a la Presidenta del Sindicato. La acción de la empresa está tipificada legalmente como “práctica anti-sindical”.

El pasado 17 de noviembre se efectuó una mediación obligatoria entre la Directiva Sindical y la administración de la COBEGAS. Como ya es costumbre, no se llegó a acuerdo por la negligencia de la COBEGAS. Debido a ello, la propia Dirección del Trabajo cuenta con cinco días hábiles para interponer acciones judiciales por prácticas anti-sindicales.

¿Cuáles fueron los detalles de la mediación que no permitieron arribar a un acuerdo y que ilustran nítidamente la conducta de la empresa respecto de los trabajadores? En medio de la mediación y mientras el funcionario estatal (mediador) explicaba los procedimientos legales, abruptamente el secretario ejecutivo de COBEGAS se levantó de la mesa, exclamando que “no firmaré nada”, y abandonó la oficina de mediación.

El Directorio Sindical interpretó la actitud del representante de los intereses de Gasco S.A. como parte de la estrategia anti trabajadores de la empresa en el contexto de la negociación colectiva en curso.

La Federación del Gas junto a los trabajadores de Gasco S.A.

Paralelamente, la Federación del Gas, y el Sindicato en ella, el 18 de agosto de 2017 interpuso una demanda en los Tribunales del Trabajo en contra de los ministerios de Defensa, de Economía y del Trabajo, a causa de la clasificación de Gasco S.A. como “empresa estratégica”, concepto que impide el uso por los trabajadores de la única herramienta de presión efectiva e histórica para obtener mejores salarios y condiciones laborales: el derecho a huelga.

Inmediatamente se hicieron parte de los demandados la empresa y el Consejo de Defensa del Estado. Frente a esta acción legal, hasta ahora no hay fecha para la audiencia.

La lucha no termina

Para el Directorio Sindical resulta claro que la causa principal de los múltiples procedimientos utilizados en contra de sus reivindicaciones está en “el no derecho a huelga”. O sea, si los trabajadores de Gasco S.A. tuvieran derecho a huelga, la empresa no se comportaría con la arrogancia con que lo ha hecho hasta ahora.

Sin embargo, la pugna aún no acaba. Además de las demandas interpuestas en contra de las malas prácticas de la compañía, existe la voluntad soberana de los trabajadores de seguir luchando, como se expresó democráticamente en la asamblea de socios.

martes, 14 de noviembre de 2017

Chile. Trabajadores de principal corporación del gas están movilizados y al borde de la huelga

Andrés Figueroa Cornejo  

Desde el 3 de octubre de 2017, el Sindicato Interempresa de los Trabajadores del Gas está en negociación colectiva con el grupo económico Pérez-Cruz. Sin embargo, la compañía rechaza las demandas de los trabajadores quienes se encuentran en pie de movilización y eventual huelga.
Después de más de un mes de negociación colectiva, los trabajadores del gas en Chile sólo han obtenido negativas a sus demandas por parte de la principal firma de los servicios gasíferos del país andino, empresas Gasco.
La presidenta del sindicato, Solange Bustos, afirmó que “la administración de la corporación Gasco, cuyos propietarios son el grupo económico Pérez-Cruz, hasta la fecha, no está dispuesta a otorgar ningún incremento salarial, ni de los beneficios contemplados en los convenios colectivos vigentes”.
Solange añadió que “la empresa ha objetado la negociación colectiva reglada, utilizando una interpretación caprichosa de la reforma laboral. La compañía intenta que los trabajadores renunciemos al derecho a huelga, única arma con la que contamos para mejorar nuestra vida.”
-¿De qué manera lo ha hecho la empresa?
“Presentando reclamaciones e impugnaciones a la Dirección regional y nacional del Trabajo.”
-¿Y cómo les ha ido?
“En ambas instancias del Estado la estrategia de la empresa fue rechazada porque sus argumentos contradicen la legislación actual. De hecho, el sentido de la reforma laboral es ampliar la negociación colectiva reglada, y garantizar el derecho a huelga.”
-La empresa perdió en la Dirección del Trabajo…
“Sí, pero se resiste a reconocer su error, y apeló a los tribunales del Trabajo en contra de la dirección del Trabajo.”
Las demandas
Respecto de las reivindicaciones centrales de los trabajadores, el secretario del sindicato, Mario Tapia, indicó que “estamos exigiendo un incremento sustantivo de los salarios; el aumento de los beneficios ligados a nuestra calidad de vida; y los llamados ‘puntos de cierre’ que tienen que ver con el plazo de duración del contrato colectivo y el bono de término de conflicto”.
Finalmente, el directorio sindical agregó que “los trabajadores están atentos al proceso de negociación y su voluntad explícita ha planteado la eventualidad de la huelga si es que la empresa continúa manteniendo la negativa a nuestras demandas”.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Chile. Prólogo al libro Canción de Entresiglos del revolucionario Guillermo Rodríguez

Andrés Figueroa Cornejo

Aquí me quedo  
¿Quieres saber cómo se agrupan los átomos rebeldes? La libertad y su legión. La convicción, la idea en acción y con sentido, la trama profunda e insurgente. La dinámica amorosa abriéndose brecha en medio de la noche. Las traiciones y sus ejecutores; la ejecución brillante contra los traidores.
Canción de Entresiglos es un guión cinematográfico, un fresco de época, una narración prendida del realismo social, una novela de tesis e historicidad relampagueante, la escalada esperanzadora y el espanto y los fuegos.
Como existe la literatura de los pocos que mandan, también existe la letra dura y la centella de las y los tantos convocados a desintegrar la infamia. Toda opresión organiza su desenlace. Toda opresión en Chile y más allá, adquiere formas nuevas, y formas nuevas adquiere su resistencia y promesa de superación.
Las palabras reunidas por Guillermo Rodríguez toman fuerte el corazón y la cabeza hermana de su corazón. Le hablan a usted, a los de antes que no se han ido, a quienes enhebran tercamente y ahora lo único que ofrece sentido al amor, a la vida y a la muerte: el combate viejo frente a la sumisión.
No se trata sólo de un relato de historias cruzadas que convergen rítmicamente; de un libro de preguntas actualizadas o respuestas redescubiertas. Si la verdad es la realidad y la realidad es dialéctica y concreta, entonces Canción de Entresiglos es una versión realista, verdadera, de las y los protagonistas sin nombre que, como un destello en las sombras, sabotean el orden del poder. Con incertidumbre, dudas que arden, críticas y autocríticas. ¿Puede ser de otro modo desde que la primera persona, esa conciencia remota de la humanidad en la noche de los tiempos se plantó inéditamente frente al primer amo de la comunidad y balbuceó un No?
El último medio siglo de Chile, de pueblos combinados, de mestizaje, transita mediante personajes sometidos a transformaciones dolorosas y felices, complejas, abruptas, cruciales.
Ante todo, la mujer. Independientemente de su generación, la mujer. Espuma y armadura; sabiduría y audacia; vanguardia, cumbre y regazo. Decisiva y decidora. Palabra y acto. Potencia práctica resuelta en libertadora.
Sin embargo, en las páginas venideras no hay caricaturas. No existen estereotipos ni maquetas. Los acontecimientos funcionan justificando plenamente las acciones de los personajes, y los personajes se conducen estructurando coherentemente los acontecimientos. Adoptando la forma de una obra musical clásica, los movimientos del relato están formulados secuencialmente como Preludio, Tocata, Intermezzo, Sonata y Fuga. A ratos parece una trama fílmica, la propuesta óptima para un largometraje.
Quien no esté familiarizado con el mundo de la historia reciente de la izquierda chilena, es posible que pierda algunos guiños directos respecto de hechos y sujetos provenientes de la realidad política. Guillermo Rodríguez no es únicamente un conocedor y actor exhaustivo de la política chilena, y en particular, de la izquierda revolucionaria, sus rupturas, interdictos, debacles, patologías y valores. Sabe bien del comportamiento de la minoría enemiga de los intereses organizados de los pueblos. Esto es, sabe muy bien que el poder es capaz de recurrir a todos los medios a su alcance, precautoriamente o como reacción ante las iniciativas populares, para intentar aniquilar a la disidencia consecuente o latente. Aquí se funde realidad y ficción de manera pedagógica. Las lecciones son claras para las y los luchadores sociales: jamás subestimar al enemigo y, a la vez, en los asuntos de este mundo no hay destino, determinismos de ninguna especie, ni fórmulas, ni imposibles. Asimismo, y venido de la propia historia política chilena, no será la cuadratura institucional impuesta por la opresión el lugar privilegiado donde los pueblos librarán sus luchas estratégicas. Pero ello no significa la condena de los empeños insurrectos a una suerte de resistencia eterna.
Junto a la convicción antipatriarcal, el ecosocialismo, el internacionalismo de los de abajo, la crítica al relato posmoderno y a los manuales atemporales de cómo hacer revoluciones; la novela integra virtuosamente la voluntad independentista del pueblo nación mapuche.
Una obra que ofrece preguntas es mucho más actual y eficaz que otra que arriesga las mismas respuestas que no nos han permitido emanciparnos.
Ante la transformación del ser en tener, y del tener en parecer; ante la espectacularización de la mercancía y su topografía y ordenamiento monumentalizado, ante las nuevas y las viejas formas de la alienación y del disciplinamiento social, la novela de Guillermo postula un ‘otro lugar’; un tiempo-espacio donde la lucha social y sus individualidades sí, efectivamente, le salen al paso a la continuidad pasiva de la reproducción de las relaciones sociales capitalistas.
Frente al miedo a la libertad anclada en la república del silencio mediante las estrategias del poder producidas premeditadamente por la falsa consciencia, por la comodidad del embotamiento fatalista y contemplativo, por la naturalización incuestionable del enlace amo / esclavo, Canción de Entresiglos rebate, recrea las posibilidades de su derrumbe, nos dice en distintos momentos que la vida está en otra parte.
Contra toda ilusión, el relato no fetichiza a la juventud como el sujeto puro y exclusivo que superará las opresiones realmente existentes. Las generaciones diversas se condicionan mutuamente para la transformación necesaria. La hebra contradictoria de la historia se desenvuelve, colaborándose tras un objetivo que demanda el concurso del devenir ampliado de todo un pueblo.
Aquí me quedo. Con las y los de abajo y sus intereses reprimidos por los pocos que mandan. Con las debilidades nuestras y con nuestras luces. Con la incertidumbre y las preguntas por resolver en la práctica que se vuelve teoría y nuevamente práctica. Aquí me quedo. En la risa con sentido y en el dolor profundo que el combate cotidiano frente al capital provoca que un día sea distinto que el otro. Aquí me quedo. Tan lejos de la institucionalidad y sus ficciones, y tan cerca de la promesa de la creación de las fuerzas propias blindadas con proyecto y proyección, con ejército rebelde, mestizo y popular, con la imaginación política que jamás se resigna a un orden de cosas cuyos límites ya muestran hace tanto su dentadura podrida e inhumana y que hoy por hoy, sin exageraciones apocalípticas, amenaza por segundo la supervivencia de las especies y del planeta.
En la foto, Guillermo Rodríguez, gentileza de Marucela Ramírez.